17 Julio 2008
Acto seguido me fui a la Playa del Prat de Llobregat. Me costó encontrarla, aparqué y caminé a la izquierda. Había unas cuantas chavalas en tanga con las tetas al aire. Llegué al final y resulta que estaba en obras. Ya pensaba yo que me había equivocado viniendo cuando vi un cartelito que indicaba como ir a la nudista. Seguí las flechas y llegué. Tres parejas y unos cuantos tíos solitarios. Eso sí todo el mundo en pelotas. Pero era bastante aburrido. Uno no sabe que es mejor, si ir a una nudista en la que solo hay tíos en bolas y alguna que otra desperdigada o ir a una mixta en la que hay mas gente con la que entretenerse aunque estén vestidos y en la que hay muchísimas más chicas. Lo malo de las playas urbanas es que las tías no se animan tampoco a hacer topless.
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16 Julio 2008
Y así llegamos al jueves. Por diversos motivos que no vienen a cuento, por la mañana me entero que me puedo quedar de turismo por Barcelona. En parte es estupendo porque no suelen pasarte estas cosas y en cambio si que te toca hacer muchas horas de mas... Corrí a la farmacia para comprarme un bronceador y un par de botellas de agua.
Tenía que decidir a cual iría. Después de meditarlo y como ya era tarde decidí ir a la Playa de la Mar Bella. Por lo que había leído era una playa urbana, donde todo el mundo va en bolas y a resguardo de los mirones. Solo tenía intención de localizarla por si acaso en otra ocasión me atrevía y para saber como estaba. Por la tarde pensaba ir a la Playa del Prat y resarcirme. Se suponía que la diferencia entre la Playa de la Mar Bella y la de la Playa de la Barceloneta era que mientras en la primera toda ella era nudista, en la segunda existe una zona a la derecha que es nudista. Llegué, aparqué en el parquing del polideportivo, crucé un parquecillo y me preguntaba cuanto tendría que caminar. Pues nada! Bajabas una rampa y te dabas de bruces con la playa. De primeras me entró canguelo. La gente que caminaba por el paseo podía mirar a todo el mundo y algunos incluso se sentaban allí a recrearse la vista. Aunque mucho no creo que pudieran. La playa estaba bastante llena, hombres y mujeres a partes iguales, de todas las edades, pero los nudistas eran una minoría. No creo que llegasen ni al 20% y de estos casi todos eran tíos. Avancé un poco pensando en darme la vuelta y largarme de aquel lugar. Buscaba con la vista algún lugar libre donde la densidad de nudistas fuera mayor. Estaba decidido a ello pero me flaqueaban las fuerzas. Estaba dudando perdido en mis pensamientos cuando me pasaron un par de erasmus alemanas. Pensé, “bien, estas son alemanas, seguro que se despelotan”. Así que acabamos a dos metros o así. Extendí la toalla, deje la mochila y las zapatillas, me quité la camiseta y pensé que hago. Había un par de tios mayores en bolas delante, otro detrás y un grupito de tres mujeres maduras a mi derecha, una desnuda, otra en topless y otra en bikini completo. Y las chavalas se quedaron en bikini completo. Que chafe!!! Aun así me dije que ya que estaba ahí... así que me despelote sentado y rápidamente me tumbé boca abajo porque la tenía hinchada. Así estuve un rato, oteando al personal. Se veía alguna que otra tía desnuda en la distancia pero la mayoría ni siquiera hacían topless. Me preguntaba porque siendo la playa tan grande ya que La Mar Bella es solo una pequeña parte y estando igual de atestada de gente o incluso más que las textiles habían elegido plantarse allí. En cierta ocasión escuche que muchas chicas preferían hacer topless en las nudistas porque se sienten menos observadas. Pero tengo mis dudas ya que aquí la mayoría ni siquiera lo hacían. Solo me quedaba pensar mal y acertar. Siempre dicen de los tíos que somos unos mirones y puede que sea cierto pero por lo menos somos mas éticos. Si yo miro tu también debes poder mirarme. En cambio las chicas dicen que no miran y acaban sospechosamente en playas atestadas de tíos en bolas... Llevaba un rato y aquello había bajado algo. Me había dado cuenta que tumbado boca abajo se deshincha mucho mas despacio que boca arriba. Así que me di la vuelta y les ofrecí una primera perspectiva. Me tumbé boca arriba y empecé a respirar profundo. Digamos que el pene se resistía a quedarse entre las piernas y reposaba hacia la derecha. Al poco escuché unos murmullos de las maduritas. Alcancé a oír un Ole! Y un regalito! Y un mira las chicas como miran! No se si lo dijo en franca demostración de aprobación o para molestarme. Intenté ignorar los comentarios y la cosa fue bajando. Al rato llegó una chavala que se sentó casí al lado de espaldas. Estaba buenísima y esta si que se quedó en pelota picada, no tenía marcas. Envidiaba a los chicos del otro lado que tenían mejor perspectiva. Yo solo alcanzaba a verle los pechos y el monte de venus con una linea de vello púbico cuando estaba tumbada. Después de un rato decidí darme un baño, así que le pedí a uno que le echase un ojo a mis cosas. Aun así marché intranquilo. Me costó entrar en el agua. Estaba fría de narices. Al cabo de un rato me encogió bastante. Pero fué salir y empezar a crecer.
Llegaron varios grupitos de adolescentes. Aquí nadie se despelota, ni siquiera los tíos. Dos chicos y una chica se fueron al agua. Parecían tener una apuesta. Me pregunté si se trataría de despelotarse dentro del agua. Pero que va... Lastima!
Pasaron un par de chavalillas con sus bikinis caminando por el borde de la playa, escaneando mientras charlaban. Al llegar a mi lado alcancé oírle decir a una de ellas, con gesto de aprobación que Barcelona era la única ciudad donde la gente si quería podía salir a la calle en pelotas. Y yo me decía para mis adentros que ya que estaban tan satisfechas de poder mirar cuanto quisiesen podrían darnos a otros la misma oportunidad con ellas.
Tanto las erasmus como las maduritas de vez en cuando echaban miraditas, sobretodo las últimas. Pensé que me iba a molestar más pero no. A decir verdad incluso lo encontraba halagador. Incluso cuando las erasmus sacaron las cámaras de fotos y con la escusa de inmortalizarse también nos inmortalizaban a los que estábamos al lado. Pensé en acercarme a ellas y darles me correo electrónico para que me las mandaran peor al final me corté. Se fueron las erasmus y luego la maciza que no entendí muy bien porqué se vistió tumbada... como para no llamar la atención. Yo aproveché para caminar de un extremo a otro de la playa y el panorama era desolador... casi todos textiles. Si esta era la nudista ... a saber como sería la de la Barceloneta.
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15 Julio 2008
Después de comer me dirigí a la Playa de Viladecans. No estaba muy seguro de si sería capaz de llegar ya que entre que las carreteras están en obras y que ya había estado por aquella zona en una ocasión y había resultado muy frustrante la experiencia. Después de perderme varias veces... descubrí que el letrero que lleva a la Playa de las Filipinas no lleva a ningún lado. Bueno, lleva a un lugar donde las putas hacen “la playa”. Por pura intuición y desesperación llegué a la Playa de Gavá. Sabía que la zona nudista debía estar a la izquierda mirando al mar así que continué con el coche todo lo que pude hasta que se me terminó la calle y me encontré en un callejón sin salida en el que había un colegio o algo así. Lo se porque le pregunté a un hombre que se marchaba por si había problemas para aparcar. Muchos coches estaban subidos a la acera y el mío era uno de ellos. Decidí dejarlo ahí, aun así algo intranquilo. Me cambié dentro del coche intentando ser lo mas pudoroso posible. Me llevé lo indispensable en la mochila y salí a la playa. Esta vez memoricé el camino intentando recordar elementos que me permitieran recordar el camino de vuelta. No quería sustos como en aquella ocasión. Según salí me pregunté cuán lejos estaría la playa nudista y si sería capaz de llegar andando. Al entrar la playa era textil y familiar, con alguna que otra chavala en topless y poco mas. Empecé a caminar y al final vi a un único nudista solitario. Había unos cuantos textiles cerca e incluso municipales y el tío estaba tan pancho así que supuse que aquella era la playa nudista. Me dije “pos vaya!, y ahora que se supone que tengo que hacer? Me da palo quedarme en pelotas como él. Empezaba a dudar de que aquello que vendían como playa nudista en la web, realmente lo fuera. Pasé un espigón y me encontré una inmensa playa. En la parte inicial estaban acampados un grupo de kitesurf me parece que se dice así, no se. Caminé un rato empezando a mirar el reloj preguntándome cuanto tiempo caminaría antes de dar media vuelta y aprovechar la playa aunque fuera como textil. Entonces a lo lejos divisé a varios desnudos. Eran todos tíos, espaciados a lo largo de un buen trecho. Los fui pasando uno a uno esperando encontrar a alguna tía en bolas ya que aquellos parecían Gays buscando. Pasé otro accidente y encontré mas gente. No mucha más. Se ve que playa nudista equivale a playa casi desierta. Después de caminar un poco me planté. Extendí la toalla y directamente me despeloté. La tenía hinchada, lo cual me ralla bastante, así que me tumbé con el culo apuntando al sol. A unos cuantos metros tenía a un grupo de tres. Una chica muy maciza con el chichi depilado y a otra desnuda que debía de ser la madre y estaba bien entrada en carnes y a un chico que no paraba de jugar con una cometa. La chica de vez en cuando se entretenía también. Y yo me entretenía observándoles. Algo más habría pero ya no recuerdo. Tomar el sol está bien e incluso sin hacer nada el tiempo pasa mas rápido de lo que parece pero soy de temperamento intranquilo y necesito hacer cosas. Así que poder observar a otros bañistas, estén o no desnudos, me entretiene. No conseguí en todo el rato que me quedara fláccida, tan solo se hincha y deshincha, y a veces incluso gotea. Da igual lo que haga, aunque no haya tías a la vista. Supongo que tengo que entrenar a mi subconsciente para que aprenda que el estar desnudo no equivale a sexo. Allí estuve un rato, incluso me atreví a darme un baño. Si alguno mira no me doy cuenta y la verdad es que tampoco me importaba. Vi pasar a una pareja textil que se perdió en la distancia y me pregunté como seguiría la playa. Como ya se hacía tarde, decidí que era hora de marcharse pero antes quería llegar al final de la playa y probar a caminar desnudo. Así que recogí las cosas y con la mochila a la espalda, las zapatillas en una mano y la toalla en otra me dirigí hacia el grupo de tres del que hablé antes. Me daban la espalda y me dio un poco de pudor que al pasar junto a ellos vieran aquello balanceándose así que me medio cubrí con la toalla al pasar a su lado. De frente no tenía a nadie. Empecé a pensar en cosas serias, pero nada, el ejercicio tampoco... tan solo cuando empecé a hiperventilar la cosa encogió un poco. Es el problema de tenerla grande, que a poco que se hinché se vuelve muy escandalosa. Caminé un buen trecho y finalmente llegué a otra playa. De aquellas me había anudado por si acaso la toalla a la cintura no solo que fuera textil y me corrieran a gorrazos. Parecía que había mas gente. No se que playa sería pero dí media vuelta. Otra vez con todo al aire. Y caminé todo lo que pude así, hasta casi llegar a los del kitesurf. Luego con la toalla anudada caminé hasta el coche y me volví al hotel, bastante satisfecho.
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14 Julio 2008
El martes se me arregló la cosa y tuve la oportunidad de tener mi primera experiencia nudista en la Playa de Corinto. Creí que ahí concluiría la cosa y que no volvería a tener otra hasta llegar a Menorca. Sin embargo el jueves amaneció en Barcelona, radiante y soleado. Fui rápido y me dio tiempo a terminar mi trabajo para la hora de comer. Estaba bastante cansado pero había que aprovechar, a saber cuando volvería a tener otra oportunidad. Estaba decidido a repetir. Por Barcelona vengo a menudo y sería interesante poder localizar playas nudistas. En el hotel, con conexión gratuita por wifi, había tenido tiempo por la noche de buscar por la red playas nudistas próximas a Barcelona y que no hiciese falta pagar peaje. La cosa resultó mas complicada de lo que parece. Seleccioné varias: Playa de Viladecans, Playa del Prat de Llobregat, Playa de la Mar Bella y Playa de la Barceloneta.
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11 Julio 2008
Poco después decidí que ya era hora de marchar pues me quedaba un largo camino hasta Barcelona. Me vestí rápido y avancé a lo largo de la playa a buen ritmo. Al llegar junto a la parejita que tomaba el sol en hamacas no pude evitar echar un vistazo al pasar junto a ellos. Ella estaba espatarrada, con las piernas bien abiertas y el coño bien depilado y colorado. Se le podían contar hasta los agujeritos. Con esa visión me alegré de llevar puesta en ese momento la ropa.
Supongo que muchos pensareis que soy un pervertido, que solo va a ver tías en bolas y por eso está empalmado todo el rato. Lo reconozco, uno de los motivos era ese. Pero también me intrigaba si sería capaz. En este caso fue fácil. Y también experimentar esa sensación tan fantástica de la que todo el mundo habla.
La verdad es que me encantó la experiencia y estoy deseando repetir en cuanto pueda. Aunque he de reconocer que el echo de tener el rabo permanentemente semi-tieso me resultó frustrante.
Aquí todo el mundo permanecía tumbado y de vez en cuando se daba un chapuzón y regresaba a su sitio. Me pregunto se será así siempre o se podrá pasear.
Y sobretodo me pregunto si yo seré capaz de pasear por la orilla sin dar el cante. La experiencia de sentir el sol y la brisa en todo el cuerpo era de lo mas agradable. Y no digamos los bañitos, sin el molesto bañador, todo a su aire. Me es imposible describir con palabras la sensación.
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7 Julio 2008
Las chavalillas decidieron levantar el campamento. Se vistieron y se marcharon. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de cambiarse oh! Yo estaba de culo y las seguía con la mirada. Ellas se paraban y volvían a andar. Al final pasaron como a unos veinte metros.
Yo no estaba seguro de si me habían estado mirando o mi imaginación me jugaba una mala pasada. Lo cierto es que ellas parecían dubitativas y no acababan de arrancar. Así que en un pronto exhibicionista me coloqué de lado para “saludarlas” de tal forma que si querían podían mirar bien. Ellas se volvieron a detener de espaldas y cuchicheaban y se reían. Luego reiniciaron la marcha y las perdí de vista.
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6 Julio 2008
La pandilla de dividió. Se quedaron solas la maciza del bikini negro y la rellenita. Cuando se tumbaban no las podía ver bien y me preguntaba si estarían tomando el sol en topless. Pero que va. No les gustaba tomar el sol. Mas bien charlaban a menudo sentadas.
De vez en cuando ellas también miraban y a veces se cruzaban nuestras miradas. Y como yo a esas alturas tampoco me ocultaba mucho, supongo que algo verían.
Me decidí a darme el último baño antes de partir para Barcelona. No fue mejor que antes. Había oído que lo peor son los primeros quince minutos y que luego te acostumbras. Pues bueno, acostumbrarme creo que podría acostumbrarme aunque no se si los otros bañistas se acostumbrarían a mi pito.
Supongo que al principio estarás obsesionado con lo que puedan ver pero al final te dices que vean lo que quieran y que disfruten.
Llegó una treintañera bastante maciza, fue decidida al borde de la playa, plantó la toalla y en un plis plas estaba en pelotas y dirigiéndose al agua. Se dio un chapuzón y oh Dios! No solo estaba muy buena, sino que estaba totalmente depilada.
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1 Julio 2008
En esto se me echaba el tiempo encima y ya tenía calor. Tenía el pito morcillón pero que podía hacer. Supuse que con el agua fría se me encogería y trabajo resuelto. Respiré hondo y cuando considere que ya estaba baja me levanté y caminé hacia la orilla.
Lo hacía con cuidado por las dichosas piedras. Pero me di cuenta de que debido a su estado se movía demasiado e incluso me daba la impresión de que se me hinchaba por momentos.
Caminé confiando en que nadie se diera cuenta o si lo hacían lo disculpasen. A medio camino me la tuve que agarrar para apoyarla contra la pierna. Sentí un latigazo de vergüenza.
Me metí rápido en el agua. Estaba fresquita y normalmente me lo tomo con mas tranquilidad para entrar. Ya en el agua me sumergí y salté las olas. Pero aquello no bajaba. Dicen que el agua fría no falla. Pues conmigo no funciona. Los cojones se me quedaron duros como piedras por el frío. Pero el pajarito en vez de bajar, no se hinchó mas pero se quedó todavía mas duro.
Tiritaba y ya tenía que salir. Así que salí. Era difícil caminar rápido con aquellas piedras, siendo consciente de que me podían ver y de que mi pajarito se movía al caminar como el rabo de un perrito que saluda.
Llegué por fin y me tumbé para secarme. Al rato estaba vuelta y vuelta a lo mío.
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