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La Coctelera

CQNPC

Cosas Que No Puedo Contar

Categoría: Primera Experiencia Nudista

11 Julio 2008

Pleno

Poco después decidí que ya era hora de marchar pues me quedaba un largo camino hasta Barcelona. Me vestí rápido y avancé a lo largo de la playa a buen ritmo. Al llegar junto a la parejita que tomaba el sol en hamacas no pude evitar echar un vistazo al pasar junto a ellos. Ella estaba espatarrada, con las piernas bien abiertas y el coño bien depilado y colorado. Se le podían contar hasta los agujeritos. Con esa visión me alegré de llevar puesta en ese momento la ropa.

Supongo que muchos pensareis que soy un pervertido, que solo va a ver tías en bolas y por eso está empalmado todo el rato. Lo reconozco, uno de los motivos era ese. Pero también me intrigaba si sería capaz. En este caso fue fácil. Y también experimentar esa sensación tan fantástica de la que todo el mundo habla.

La verdad es que me encantó la experiencia y estoy deseando repetir en cuanto pueda. Aunque he de reconocer que el echo de tener el rabo permanentemente semi-tieso me resultó frustrante.

Aquí todo el mundo permanecía tumbado y de vez en cuando se daba un chapuzón y regresaba a su sitio. Me pregunto se será así siempre o se podrá pasear.

Y sobretodo me pregunto si yo seré capaz de pasear por la orilla sin dar el cante. La experiencia de sentir el sol y la brisa en todo el cuerpo era de lo mas agradable. Y no digamos los bañitos, sin el molesto bañador, todo a su aire. Me es imposible describir con palabras la sensación.

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7 Julio 2008

Un Toque Exhibicionista

Las chavalillas decidieron levantar el campamento. Se vistieron y se marcharon. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de cambiarse oh! Yo estaba de culo y las seguía con la mirada. Ellas se paraban y volvían a andar. Al final pasaron como a unos veinte metros.

Yo no estaba seguro de si me habían estado mirando o mi imaginación me jugaba una mala pasada. Lo cierto es que ellas parecían dubitativas y no acababan de arrancar. Así que en un pronto exhibicionista me coloqué de lado para “saludarlas” de tal forma que si querían podían mirar bien. Ellas se volvieron a detener de espaldas y cuchicheaban y se reían. Luego reiniciaron la marcha y las perdí de vista.

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6 Julio 2008

Mironas

La pandilla de dividió. Se quedaron solas la maciza del bikini negro y la rellenita. Cuando se tumbaban no las podía ver bien y me preguntaba si estarían tomando el sol en topless. Pero que va. No les gustaba tomar el sol. Mas bien charlaban a menudo sentadas.

De vez en cuando ellas también miraban y a veces se cruzaban nuestras miradas. Y como yo a esas alturas tampoco me ocultaba mucho, supongo que algo verían.

Me decidí a darme el último baño antes de partir para Barcelona. No fue mejor que antes. Había oído que lo peor son los primeros quince minutos y que luego te acostumbras. Pues bueno, acostumbrarme creo que podría acostumbrarme aunque no se si los otros bañistas se acostumbrarían a mi pito.

Supongo que al principio estarás obsesionado con lo que puedan ver pero al final te dices que vean lo que quieran y que disfruten.

Llegó una treintañera bastante maciza, fue decidida al borde de la playa, plantó la toalla y en un plis plas estaba en pelotas y dirigiéndose al agua. Se dio un chapuzón y oh Dios! No solo estaba muy buena, sino que estaba totalmente depilada.

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1 Julio 2008

Fisiología

En esto se me echaba el tiempo encima y ya tenía calor. Tenía el pito morcillón pero que podía hacer. Supuse que con el agua fría se me encogería y trabajo resuelto. Respiré hondo y cuando considere que ya estaba baja me levanté y caminé hacia la orilla.

Lo hacía con cuidado por las dichosas piedras. Pero me di cuenta de que debido a su estado se movía demasiado e incluso me daba la impresión de que se me hinchaba por momentos.

Caminé confiando en que nadie se diera cuenta o si lo hacían lo disculpasen. A medio camino me la tuve que agarrar para apoyarla contra la pierna. Sentí un latigazo de vergüenza.

Me metí rápido en el agua. Estaba fresquita y normalmente me lo tomo con mas tranquilidad para entrar. Ya en el agua me sumergí y salté las olas. Pero aquello no bajaba. Dicen que el agua fría no falla. Pues conmigo no funciona. Los cojones se me quedaron duros como piedras por el frío. Pero el pajarito en vez de bajar, no se hinchó mas pero se quedó todavía mas duro.

Tiritaba y ya tenía que salir. Así que salí. Era difícil caminar rápido con aquellas piedras, siendo consciente de que me podían ver y de que mi pajarito se movía al caminar como el rabo de un perrito que saluda.

Llegué por fin y me tumbé para secarme. Al rato estaba vuelta y vuelta a lo mío.

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30 Junio 2008

La Pandilla

Entonces llegó a la playa un grupito de tres chicas, dos chicos y un par de perros. Caminaron hasta el borde de la playa y allí establecieron su campamento.

Una de ellas estaba muy gorda, otra rellenita y otra estaba bastante buena. Todos ellos parecían veinteañeros pero es que nunca se sabe si van al instituto todavía.

Me pregunté si se despelotarían. Quería pensar que si, que ellos se despelotarían y ellas se quedarían en topless. Les observé desde la lejanía. Pero finalmente se quedaron en bañador.

Me pregunté porqué siendo la playa tan grande habían elegido precisamente la zona nudista para acomodarse. La única explicación que le encontré fue que o bien habían venido a alegrarse la vista o bien habían venido a ver si se decidían.

La más maciza se quedó en bikini negro de tirantes y se fue enseguida al agua. No paraba de saltar y jugar con las olas. Era la única. Los demás estaban tranquilamente sentados.

Me emocionaba al pensar que tal vez luego se animase a quitarse por lo menos la parte de arriba.

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24 Junio 2008

La Decisión

Al final me paré y decidí que aquel era tan buen sitio como cualquier otro. Solo tenía tíos a mi alrededor. Afortunadamente para mí, la playa estaba poco poblada por lo que había bastante distancia entre unos y otros bañistas. Además prácticamente todos estaba en bolas.

Saqué la toalla, me quité el polo, y las zapatillas que me había vuelto a poner por las putas piedras, me quité los vaqueros, me senté y sin pensármelo me quité el calzoncillo.

Las pichas pueden estar totalmente fláccidas y completamente erectas. Pero entre ambos extremos existen muchos estados. La mía no llegó en todo el rato a ninguno de los dos extremos pero se pasó todo el tiempo inflándose y desinflándose como si tuviera vida propia. Daba igual que aguantara la respiración, que respirara muy rápido, que contase, que no mirase. Sólo había tíos a mi alrededor y aun así la tenía durilla.

Cerca de mí tenía a un vejete. No se que pensaría al verme. Me puse de culo, a esperar si es que era solo la emoción del momento y al rato se relajaba aquello. Y se relajó un poco, pero no mucho. Decidí ponerme boca arriba y fingir como si nada pasara. Bastante hinchada me caía de lado. Menos mal que nadie dijo nada. Intenté ponerla entre las piernas a ver si me caía entre ellas pero no había manera, estaba rebelde.

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23 Junio 2008

Explorando el Terreno

Se trata de una playa bastante larga, claro que mi opinión no es de fiar porque conozco pocas. Es una playa de cantos rodados y arena, algo incómoda para caminar descalzo.

A lo largo de la playa no vi a mucha gente. Supuse que era por la hora. Había ido a caer a las cuatro, justo cuando mas casca y sin crema. Me entraba la risa floja al pensar como podía acabar la semana. Por el camino, parejitas sueltas, alguna que otra mujer con bikini y alguna que otra en topless. Me daba palo mirar así que caminaba rápido y lo hacía de rebote.

Me decía que solo caminaría un rato y si no encontraba nada interesante me daba la vuelta. Caminé bastante. Y me preguntaba si aquella era “la playa” y si se suponía que me tenía que parar en cualquier punto y despelotarme aunque nadie a mi alrededor lo estuviera.

La playa se acabó y me di de bruces con el desagüe de un río. Justo allí encontré a una chavala bastante maciza, en toples y con un tanga de hilo. Decidí continuar un poco mas y al subir el espigón vi que del otro lado prácticamente todo el mundo estaba en pelotas.

Sin pensármelo mucho entré en la playa. Me pareció que allí había más gente que en el otro lado. Ahora tenía que decir donde me plantaba. Al principio no me pareció oportuno así que decidí avanzar un poco más. Me hubiera gustado acampar cerca de mujeres pero pronto me di cuenta de que había muy pocas y que cantaba bastante si me plantaba justo al lado de alguna.

Aquella playa también parecía larga y no estaba por la labor de recorrerme toda la costa. Todavía me preocupaba si sería capaz de volver al coche o la volvería a cagar.

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22 Junio 2008

La Playa de Corinto

Por la mañana tuve que adaptarme a los de allí. Me tocó perder el tiempo. Lo suelo hacer pero siempre me molesta. Cuando lo pierdo yo está bien pero cuando me lo hacen perder otros me putea. Finalmente pude empezar y como no había gran cosa, pese a empezar tarde, para antes de comer ya tenía medio finiquitado el informe. Comimos y rematé las cosas.

Me quedaba un largo viaje hasta Barcelona, donde tenía el hotel. Al despedirme se me ocurrió localizar una playa de la que había oído hablar para en otra ocasión con mas tiempo, conocer el camino. Así puse el GPS dirección hacia Corinto. No tardé mucho en llegar aunque tuve que dar algunas vueltas debido a que mis mapas no están actualizados. Finalmente encontré una calle solitaria justo al principio y dejé allí el coche aparcado a la solana.

Esta vez comprobé que no lo tuviera mal aparcado. Nervioso cogí mi mochila y la vacié. Saqué de la maleta las zapatillas de deporte y las cambié por los zapatos. También saqué la toalla y el bañador por si acaso al final me animaba.

Caminé de frente durante unos metros hasta que por fin localicé la playa. A la izquierda una caseta de socorrista con la bandera verde y a la derecha según me asomé un grupo de bañistas. Había leído que aquella playa era nudista y me preguntaba si estarían mezclados.

Tenía que decidir, caminar a la izquierda o a la derecha. Había un grupito a mi derecha que no veía bien, estaban lejos y me daba palo acercarme a cerciorarme. Incluso con lentillas soy miope. Estaba excitado con mi aventura. Me descalcé y comencé a caminar por la playa hacia mi izquierda.

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