Se trata de una playa bastante larga, claro que mi opinión no es de fiar porque conozco pocas. Es una playa de cantos rodados y arena, algo incómoda para caminar descalzo.
A lo largo de la playa no vi a mucha gente. Supuse que era por la hora. Había ido a caer a las cuatro, justo cuando mas casca y sin crema. Me entraba la risa floja al pensar como podía acabar la semana. Por el camino, parejitas sueltas, alguna que otra mujer con bikini y alguna que otra en topless. Me daba palo mirar así que caminaba rápido y lo hacía de rebote.
Me decía que solo caminaría un rato y si no encontraba nada interesante me daba la vuelta. Caminé bastante. Y me preguntaba si aquella era “la playa” y si se suponía que me tenía que parar en cualquier punto y despelotarme aunque nadie a mi alrededor lo estuviera.
La playa se acabó y me di de bruces con el desagüe de un río. Justo allí encontré a una chavala bastante maciza, en toples y con un tanga de hilo. Decidí continuar un poco mas y al subir el espigón vi que del otro lado prácticamente todo el mundo estaba en pelotas.
Sin pensármelo mucho entré en la playa. Me pareció que allí había más gente que en el otro lado. Ahora tenía que decir donde me plantaba. Al principio no me pareció oportuno así que decidí avanzar un poco más. Me hubiera gustado acampar cerca de mujeres pero pronto me di cuenta de que había muy pocas y que cantaba bastante si me plantaba justo al lado de alguna.
Aquella playa también parecía larga y no estaba por la labor de recorrerme toda la costa. Todavía me preocupaba si sería capaz de volver al coche o la volvería a cagar.

Escribe un comentario