La Decisión
Al final me paré y decidí que aquel era tan buen sitio como cualquier otro. Solo tenía tíos a mi alrededor. Afortunadamente para mí, la playa estaba poco poblada por lo que había bastante distancia entre unos y otros bañistas. Además prácticamente todos estaba en bolas.
Saqué la toalla, me quité el polo, y las zapatillas que me había vuelto a poner por las putas piedras, me quité los vaqueros, me senté y sin pensármelo me quité el calzoncillo.
Las pichas pueden estar totalmente fláccidas y completamente erectas. Pero entre ambos extremos existen muchos estados. La mía no llegó en todo el rato a ninguno de los dos extremos pero se pasó todo el tiempo inflándose y desinflándose como si tuviera vida propia. Daba igual que aguantara la respiración, que respirara muy rápido, que contase, que no mirase. Sólo había tíos a mi alrededor y aun así la tenía durilla.
Cerca de mí tenía a un vejete. No se que pensaría al verme. Me puse de culo, a esperar si es que era solo la emoción del momento y al rato se relajaba aquello. Y se relajó un poco, pero no mucho. Decidí ponerme boca arriba y fingir como si nada pasara. Bastante hinchada me caía de lado. Menos mal que nadie dijo nada. Intenté ponerla entre las piernas a ver si me caía entre ellas pero no había manera, estaba rebelde.

Un lector dijo
Bonito post!!!
24 Junio 2008 | 07:10 PM