Pleno
Poco después decidí que ya era hora de marchar pues me quedaba un largo camino hasta Barcelona. Me vestí rápido y avancé a lo largo de la playa a buen ritmo. Al llegar junto a la parejita que tomaba el sol en hamacas no pude evitar echar un vistazo al pasar junto a ellos. Ella estaba espatarrada, con las piernas bien abiertas y el coño bien depilado y colorado. Se le podían contar hasta los agujeritos. Con esa visión me alegré de llevar puesta en ese momento la ropa.
Supongo que muchos pensareis que soy un pervertido, que solo va a ver tías en bolas y por eso está empalmado todo el rato. Lo reconozco, uno de los motivos era ese. Pero también me intrigaba si sería capaz. En este caso fue fácil. Y también experimentar esa sensación tan fantástica de la que todo el mundo habla.
La verdad es que me encantó la experiencia y estoy deseando repetir en cuanto pueda. Aunque he de reconocer que el echo de tener el rabo permanentemente semi-tieso me resultó frustrante.
Aquí todo el mundo permanecía tumbado y de vez en cuando se daba un chapuzón y regresaba a su sitio. Me pregunto se será así siempre o se podrá pasear.
Y sobretodo me pregunto si yo seré capaz de pasear por la orilla sin dar el cante. La experiencia de sentir el sol y la brisa en todo el cuerpo era de lo mas agradable. Y no digamos los bañitos, sin el molesto bañador, todo a su aire. Me es imposible describir con palabras la sensación.
