Después de comer me dirigí a la Playa de Viladecans. No estaba muy seguro de si sería capaz de llegar ya que entre que las carreteras están en obras y que ya había estado por aquella zona en una ocasión y había resultado muy frustrante la experiencia. Después de perderme varias veces... descubrí que el letrero que lleva a la Playa de las Filipinas no lleva a ningún lado. Bueno, lleva a un lugar donde las putas hacen “la playa”. Por pura intuición y desesperación llegué a la Playa de Gavá. Sabía que la zona nudista debía estar a la izquierda mirando al mar así que continué con el coche todo lo que pude hasta que se me terminó la calle y me encontré en un callejón sin salida en el que había un colegio o algo así. Lo se porque le pregunté a un hombre que se marchaba por si había problemas para aparcar. Muchos coches estaban subidos a la acera y el mío era uno de ellos. Decidí dejarlo ahí, aun así algo intranquilo. Me cambié dentro del coche intentando ser lo mas pudoroso posible. Me llevé lo indispensable en la mochila y salí a la playa. Esta vez memoricé el camino intentando recordar elementos que me permitieran recordar el camino de vuelta. No quería sustos como en aquella ocasión. Según salí me pregunté cuán lejos estaría la playa nudista y si sería capaz de llegar andando. Al entrar la playa era textil y familiar, con alguna que otra chavala en topless y poco mas. Empecé a caminar y al final vi a un único nudista solitario. Había unos cuantos textiles cerca e incluso municipales y el tío estaba tan pancho así que supuse que aquella era la playa nudista. Me dije “pos vaya!, y ahora que se supone que tengo que hacer? Me da palo quedarme en pelotas como él. Empezaba a dudar de que aquello que vendían como playa nudista en la web, realmente lo fuera. Pasé un espigón y me encontré una inmensa playa. En la parte inicial estaban acampados un grupo de kitesurf me parece que se dice así, no se. Caminé un rato empezando a mirar el reloj preguntándome cuanto tiempo caminaría antes de dar media vuelta y aprovechar la playa aunque fuera como textil. Entonces a lo lejos divisé a varios desnudos. Eran todos tíos, espaciados a lo largo de un buen trecho. Los fui pasando uno a uno esperando encontrar a alguna tía en bolas ya que aquellos parecían Gays buscando. Pasé otro accidente y encontré mas gente. No mucha más. Se ve que playa nudista equivale a playa casi desierta. Después de caminar un poco me planté. Extendí la toalla y directamente me despeloté. La tenía hinchada, lo cual me ralla bastante, así que me tumbé con el culo apuntando al sol. A unos cuantos metros tenía a un grupo de tres. Una chica muy maciza con el chichi depilado y a otra desnuda que debía de ser la madre y estaba bien entrada en carnes y a un chico que no paraba de jugar con una cometa. La chica de vez en cuando se entretenía también. Y yo me entretenía observándoles. Algo más habría pero ya no recuerdo. Tomar el sol está bien e incluso sin hacer nada el tiempo pasa mas rápido de lo que parece pero soy de temperamento intranquilo y necesito hacer cosas. Así que poder observar a otros bañistas, estén o no desnudos, me entretiene. No conseguí en todo el rato que me quedara fláccida, tan solo se hincha y deshincha, y a veces incluso gotea. Da igual lo que haga, aunque no haya tías a la vista. Supongo que tengo que entrenar a mi subconsciente para que aprenda que el estar desnudo no equivale a sexo. Allí estuve un rato, incluso me atreví a darme un baño. Si alguno mira no me doy cuenta y la verdad es que tampoco me importaba. Vi pasar a una pareja textil que se perdió en la distancia y me pregunté como seguiría la playa. Como ya se hacía tarde, decidí que era hora de marcharse pero antes quería llegar al final de la playa y probar a caminar desnudo. Así que recogí las cosas y con la mochila a la espalda, las zapatillas en una mano y la toalla en otra me dirigí hacia el grupo de tres del que hablé antes. Me daban la espalda y me dio un poco de pudor que al pasar junto a ellos vieran aquello balanceándose así que me medio cubrí con la toalla al pasar a su lado. De frente no tenía a nadie. Empecé a pensar en cosas serias, pero nada, el ejercicio tampoco... tan solo cuando empecé a hiperventilar la cosa encogió un poco. Es el problema de tenerla grande, que a poco que se hinché se vuelve muy escandalosa. Caminé un buen trecho y finalmente llegué a otra playa. De aquellas me había anudado por si acaso la toalla a la cintura no solo que fuera textil y me corrieran a gorrazos. Parecía que había mas gente. No se que playa sería pero dí media vuelta. Otra vez con todo al aire. Y caminé todo lo que pude así, hasta casi llegar a los del kitesurf. Luego con la toalla anudada caminé hasta el coche y me volví al hotel, bastante satisfecho.