Acto seguido me fui a la Playa del Prat de Llobregat. Me costó encontrarla, aparqué y caminé a la izquierda. Había unas cuantas chavalas en tanga con las tetas al aire. Llegué al final y resulta que estaba en obras. Ya pensaba yo que me había equivocado viniendo cuando vi un cartelito que indicaba como ir a la nudista. Seguí las flechas y llegué. Tres parejas y unos cuantos tíos solitarios. Eso sí todo el mundo en pelotas. Pero era bastante aburrido. Uno no sabe que es mejor, si ir a una nudista en la que solo hay tíos en bolas y alguna que otra desperdigada o ir a una mixta en la que hay mas gente con la que entretenerse aunque estén vestidos y en la que hay muchísimas más chicas. Lo malo de las playas urbanas es que las tías no se animan tampoco a hacer topless.

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